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No existe una formula mágica para llevar una vida en pareja saludable, lo que sí es posible es lograr un crecimiento y madurez en conjunto, tomando en cuenta que todo se puede si se tiene la voluntad que funcione.
Sería utópico pensar en una relación de pareja sin conflictos. Lo importante no es reprimirlos y evitarlos a toda costa, sino más bien aprender de cada uno y enfrentarlo con madurez y voluntad, considerándolo una herramienta básica para conocer a tu pareja, sus gustos y disgustos, en lo que están o no de acuerdo, etc. De esta forma y si lo vemos como algo positivo, seremos capaces de madurar y crecer diariamente con cada situación, en vez de verlo como un defecto imperdonable.
Lo importante es evitar tratar nuestra relación de pareja con la misma ligereza que la nueva cultura Light desechable en la que vivimos actualmente. Las relaciones de pareja son las únicas que mantienen su esencia desde tiempos antiguos y como el buen vino, hay que dedicarle tiempo y paciencia. No podemos simplemente asumir que no sirves así que te cambio por otra(o), tomando el papel de individuos desechables.
Por lo anterior es importante que tomes en cuenta los siguientes consejos que te ofrecemos para que logres el equilibrio en tu vida de pareja:
Factores desencadenantes de conflictos:
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Mala Comunicación. No saber escuchar. Hablar en exceso.
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Amistades tóxicas o no compatibles con mi pareja.
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Deseos sexuales dispares, sin tener la paciencia de convertirlas en nuevas aventuras.
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Dinero. Economía no dialogada.
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Hijos y métodos de crianza demasiado divergentes.
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Mala relación con familiares cercanos.
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Escala de valores muy diferentes
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Responsabilidades en el hogar esteriotipados sin estar abiertos a la modernidad del trabajo compartido.
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Diferentes percepciones sobre lo que es una relación de pareja
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No saber manejar situaciones de estrés.
La idealización de las relaciones de pareja que equivocadamente promueven algunos medios de comunicación, han traído consigo un sin número de frustraciones y expectativas inalcanzables, dando como consecuencia parejas infelices y el incremento exagerado en la cantidad de divorcios o separaciones que ocurren hoy día.
El primer paso que hay que dar para lograr una relación sana es aprender a discutir y encontrar soluciones a los conflictos. Saber dialogar
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Aprender a escuchar a la otra persona te da más ventajas de las que te quita, ya que al escuchar las necesidades, frustraciones y opiniones de tu pareja podrás entenderlo mejor y llegar a una solución efectiva y justa para todos. De lo contrario asumirás cosas que no son y el problema se agravará.
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Enfócate en el tema de discusión, muchos cometemos el error de sacar a relucir problemas pasados o situaciones pasadas que nada tienen que ver con el problema en discusión, desviando el enfoque a lo que desencadenó el malestar. Esto evita que llegue la paz a corto plazo o quizá se van acumulando los rencores debido a que nunca resuelven los conflictos como van llegando sino que los casan con otros y la bola de nieve va creciendo hasta dañar definitivamente la relación.
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Busca el momento adecuado para la discusión: no discutas justo antes de salir a una reunión, fiesta, el trabajo, etc. Ya que no lograrás enfocar la atención de tu pareja en lo que te molesta o en el problema, debido al afán en el que está envuelto. Lo que se quiere es lograr una solución y comunicación efectiva y se necesita prestar toda la atención del caso a cada tema.
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Mantén el respeto en la comunicación en todo momento, elimina los insultos y descalificaciones. Recuerda que una vez lanzas una palabra no se puede revertir el daño que esta puede ocasionar. Esto requiere un buen control de tus emociones.
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Evita los sarcasmos o ridiculizar, juega limpio. No hagas referencia a algún defecto o problema personal que te ha confiado para utilizarlo en su contra; se trata de llegar a la paz, no seguir con la guerra.
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Mantente dispuesto a negociar. Este es el ideal de toda pareja que está discutiendo, llegar a un acuerdo donde ambos salgan ganando y por lo tanto la relación se verá fortalecida.
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Pide un minuto o una pausa, cuando la discusión tiene su origen en cualquier otro asunto que nada tiene que ver con nuestra pareja, o los tonos de la discusión están subiendo más allá de lo respetuoso. Hagan un espacio para calmar los ánimos y poder conversar de forma civilizada con la pareja y explicarle claramente cuál es el problema.
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Hoy día una apariencia física determinada es sinónimo de buen sexo, gracias a la lamentable comercialización de esta imagen a través de las películas, revistas, etc. Sumado a esto una educación rígida basada en tabúes y prejuicios sobre el tema, crean un alto grado de complejo y estrés hacia las personas de ambos sexos, empezando desde la adolescencia, donde la timidez y nuestra necesidad de ser aceptados, determinan en gran parte nuestro comportamiento y actitud hacia el sexo afectivo durante la vida adulta.
Superando la vergüenza
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Analiza el tipo de educación sexual que recibiste, para saber el origen de alguno o todos tus prejuicios.
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Cultiva el contacto con tu pareja; la relación cotidiana del día a día y la complicidad, hacen a la larga más fácil y placentera la vida sexual.
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Reconoce lo que limita tus acciones. De esta forma la otra persona te comprenderá y ayudará a poco a poco y juntos, a ir resolviendo el problema.
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Descubre tus zonas eróticas. Esto se puede conseguir con la masturbación y el juego personal a solas en tu intimidad pero lo ideal sería con tu pareja, de esta forma juntos irán descubriendo el mapa de esas zonas, y crecerán en intensidad.
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Comunícate con tu pareja todo el tiempo. Si tienes conflictos de cualquier tipo no resueltos, la vida sexual se verá afectada. El sexo por si solo no resuelve los problemas, pero sí es la mejor forma de celebrar la solución de conflictos previamente confrontados.
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Tener confianza plena en nuestra pareja, sabiendo que nos respeta y trata de comprender, es un ingrediente indispensable para poder entregar nuestra intimidad con toda libertad.
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No te sientas culpable, si tu educación fue severa y prejuiciosa, donde te repetían constantemente que el sexo era malo, pues no es cierto. El sexo es muy bueno y positivo para la relación de pareja siempre y cuando se haga de forma responsable.
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Humor, juego, interés por el otro y sexo, cuatro ingredientes importantes para lograr la fórmula perfecta en la cama.
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Acude a terapia si es necesario, si luego de haberte autoanalizado con los consejos antes expuestos sientes que sigues con el problema. Esto te ayudará de una vez por todas a superar todas tus vergüenzas.
El apoyo de la pareja en el proceso de superar la vergüenza es crucial, ya que lo vas ha necesitar para poder ir poco a poco y junto con la terapia, aplicando cada logro a la práctica. |
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Haciendo referencia a dos libros del terapeuta Walter Riso, “Deshojando Margaritas y Ama y no sufras”, encontramos como hilo conductor el hecho de que nadie está obligado a estar con la otra persona, si realmente no la amas a profundidad.
Por otro lado, es muy importante que cuando entres en una relación, trates de darte el tiempo real y necesario para conocer a tu pareja, aceptándola con sus virtudes y defectos. Coloca en una balanza sus características positivas y negativas y fíjate cuál pesa más. Si lo negativo pesa más, entonces no están hechos el uno para el otro. Lo peor que puedes pensar en ese momento es, yo puedo hacerlo cambiar, porque es entonces cuando sin quererlo, estás comprando un billete sin retorno a un fracaso rotundo a corto o largo plazo, combinado con cicatrices emocionales y psicológicas profundas, que te llevarán muchos años superar.
Entonces ¿para qué exponerte a una situación tan penosa sin necesidad?, ¿Vale la pena? Y ¿cómo te sentirías tú si tu pareja quisiera cambiarte igual que tú a él?
La personalidad, la esencia de una persona es casi imposible cambiarla. Sin embargo algunos comportamientos y acciones aprendidas sí están sujetas a posibles cambios y enfoques. Por ejemplo, una persona introvertida es muy difícil cambiarla a extrovertida. Alguien que se enfoca y concentra con facilidad en un solo tema no lo puede convertir en otro que puede atender muchas cosas simultáneamente.
Sin embargo alguien que es desordenado, puedes enseñarle poco apoco a encontrar un método de organización. O si tiene una vida social muy agitada y llena de terceras personas, pueden aprender a enfocarse en una vida en pareja con una moderada vida social, etc.
Como ves, hay que identificar las cosas que nos hacen conflicto de donde provienen. Si de la esencia del ser, o del comportamiento aprendido.
Para aclarar estas y otras interrogantes te ofreceremos consejos útiles para respetar y amar a tu pareja tal como es.
Pasos a Seguir:
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Sigue la regla de 5. Tus expectativas sobre cosas que quieras cambiar en tu pareja no deben superar el número cinco.
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Prioriza cada una de estas según la importancia que tengan para ti.
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Analízalas según tus necesidades y decide si puedes vivir con ellas
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Si concluyes que la mayoría son compatibles contigo, elimina el resto por completo.
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Sin embargo si la mayoría hacen conflicto con tu personalidad, entonces cancela esa relación.
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Espacio y balance, son las palabras claves para lograr una relación sana de pareja. Las actividades que no puedas hacer junto con tu pareja, trata de hacerlo con otras personas.
Recuerda que:
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Nadie es perfecto
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En el momento en que tu pareja se sienta en un entorno tranquilo y respetuoso, sentirá más deseos de complacerte y estar cerca de ti.
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Diariamente los seres humanos nos estamos reinventando y renovando, dependiendo de nuestras experiencias. Lo importante es crecer juntos y con paciencia.
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El buen humor y la tolerancia, son claves para construir relaciones duraderas.
No debes exigirle a tu pareja más de lo que es capaz de darte, en su lugar construye tu relación reforzando sus virtudes. |
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