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  ¿Por qué las Francesas no Engordan?
  Lactancia Materna: ¡Lo mejor ahora y Siempre!
  Alimentación Anti-Estrés.
  Cereal Integral Una Excelente opción para controlar el peso.
 
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Redacción Salud en Forma

Para todos los que vemos películas francesas, tenemos amigos franceses y aparte somos víctimas de la publicidad de los perfumes franceses, con sus modelos en las portadas, nos da un poco de curiosidad y tal vez algo de envidia, verles comer de todo, beber vino, champagne y licores digestivos, todo esto sin ningún tipo de remordimiento y para colmos no engordan. La respuesta puede estar un poco en la línea de la genética, pero cuando se comparte con la cultura francesa, se nota su relación saludable con la comida. La hora de comer es como un ritual respetado por todas las generaciones, utilizado para compartir con familiares y amigos o simplemente con su pareja.

Según nos explica la autora del libro “Las Francesas no Engordan”, Mireille Guiliano, en sociedades como las norteamericanas y algunas latinoamericanas tenemos la mala costumbre de comer de pie, consumir alimentos preparados con ingredientes poco saludables, o lo que salga más rápido sin importar qué sea.

Por ello en el libro mencionado, el cual tiene su origen en la vida de su autora, ella nos cuenta que en los años sesenta, luego de haber ganado más de 10 kilos durante un intercambio de 1 año en los Estados Unidos, su médico de familia, le recomendó que siguiera los siguientes consejos para lograr recuperar su figura y vivir nuevamente “a la francesa”:

  • Lleva un diario de comidas: mucho antes de ser conocido este consejo a través de “Weight Watchers”, era aplicado por el médico de Mireille en Francia. Partiendo de esta práctica, se puede tener un mejor panorama del  comportamiento alimenticio. Es importante incluir en el diario:

    • Qué comí

    • Cuánto comí

    • Dónde lo comí

    • Cuándo lo comí

    • No es necesario el conteo de calorías, pero si se tiene el valor nutricional no está de más colocarlo.

Una vez tengas toda la información recopilada y la revises a solas o con un especialista, te sorprenderás de los errores alimenticios que sin darte cuenta estás cometiendo, sobre todo cuándo ocurre y por qué, es aquí donde podrás ir poco a poco tomando las riendas de tu vida y relación con la comida.

  • Reconcíliate con el Pantagruel que llevas dentro (personaje de la literatura francesa, que representaba la gula opulenta del renacimiento): compréndelo y retoma el protagonismo de tus placeres y fuerza de voluntad. Esto te ayudará a tener una mejor relación con la comida y las razones por las cuales comes sin llegar a los excesos. Recuerda que lo primero que debes conocer es en qué peso te sientes bien y saludable. El asunto es lograr ser un poco narcisista, sin dejar de ser algo hedonista, “Todo es cuestión de equilibrio”.

  • Sin prisa pero sin pausa: nada se logra de la noche a la mañana. Todo tiene un proceso y hay que tener paciencia. Las dietas de moda y algunos centros estéticos ofrecen perder 10, 20 y hasta 30 libras en tiempo record. Lo logran sometiendo a sus lectores o clientes a dietas hipocalóricas, poco saludables que lo que van a lograr al final del día es hacerle sufrir de la temida dieta yoyo, donde el que sufre no solamente es lo estético sino el organismo por dentro. Lo correcto es perder peso gradualmente y ver resultados mes a mes hasta alcanzar tus metas. Por lo general, se logra eliminar malos hábitos y reemplazarlos por buenos, aproximadamente en 3 meses. Con lo cual a llenarse de paciencia y disfrutar cada día que pasa, pues te irás sintiendo  mejor y más lleno de vida.

  • Variedad: lo principal al seguir un plan alimenticio es llenar el plato de color y variedad. Lejos de suprimir alimentos trata de incluir alimentos saludables que te nutran y provoquen apetito. De esta forma no pensarás en los alimentos delictivos y disfrutarás más y más de la hora de la comida.  La rutina a la hora de comer es tan dañina como la rutina en una relación amorosa, con lo cual lo más recomendable es tratar de experimentar con nuevos sabores o productos, como algún vegetal que no acostumbras consumir, un nuevo queso, hierba aromáticas, receta gourmet, etc.

  • Convertir la preparación en un rito: otro de los secretos de los franceses es su amor por comprar y preparar sus platos, con los productos frescos recién comprados en el mercado. Ve al mercado o supermercado y compra ingredientes para 2 días, de esta forma se mantendrán frescos. Cuando preparas tus alimentos eres consciente de lo que te metes en tú cuerpo, sabes cuánta sal utilizaste, aceite de oliva, etc. De esta forma reconocerás los sabores cuando más adelante vayas a comer a un restaurante y notarás cuando tiene mucha sal o aceite. Este ejercicio lo puedes aplicar para llevar tu comida al trabajo, ahorrarás dinero y calorías. 

  • Agua: en todas las dietas, culturas, médicos, países, este es un consejo constante, la importancia de beber agua y líquidos todos los días, procurando consumir por lo menos 2 litros a lo largo del día. Esto no solo ayudará a tu cutis y peso, sino también a tus riñones, estómago y demás órganos que necesitan depurar las toxinas de tu cuerpo. Si no se te hace fácil o no te gusta, prueba beber un vaso de agua al levantarte, déjalo al lado de la cama desde la noche anterior para que lo tengas a mano, ya que mientras dormimos nos deshidratamos. Luego durante el día combina el agua con tu merienda de la media mañana y la media tarde y antes de acostarte, si no te causa problemas de tener que levantarte en la noche. Que no te gusta el agua, añádele el jugo de un limón y unas cuantas gotas, pero nada de azúcar. Verás que poco a poco se te hace un hábito y será más sencillo de hacer.

  • Convierte la comida en un ritual: otra vez un consejo que escuchamos de muchos especialistas en nutrición actuales y dietas varias. La hora de comer es eso, la hora para comer. No para leer, ver televisión, sentada en un sillón relajado que solo se debe usar para eso, descansar, etc. Ensaya comer sentada/o en la mesa de comer. Si tuviste que comprar la comida en un restaurante y viene envasado en recipientes de cartón o plástico, sácalas y colócalas en fuentes de verdad y platos de verdad, con servilletas bonitas y una copa con vino. Dándole una apariencia atractiva a tu comida.  Mastica, disfruta del sabor de la comida, esto te ayudará a distinguir sabores, texturas y sentir el placer real de comer, no de tragar. Somos muchos que en vez de comer, tragamos comida, empujada con agua o cualquier refresco incompatible. Al final no hemos saboreado, ni apreciado su preparación y presentación y mucho menos qué la hace especial. Al concentrarte en lo que estás haciendo y disfrutarlo estarás más conciente de tus porciones y escucharás mejor a tu cuerpo cuando te quiere decir que está satisfecho.

  • Controla las porciones: esto debes hacerlo poco a poco y de forma conciente. 250 gr. o el doble de una porción normal, digamos dos veces la palma de tu mano de un pedazo de cualquier carne es mucho, aunque sea cualquier alimento saludable. En su lugar, consume la mitad de la porción y reemplaza lo que eliminas con vegetales y legumbres. Que te gusta el arroz, la papa y el pan. Si acostumbras consumir dos tazas de arroz, baja a una, 2 papas asadas, come 1, 4 rodajas de pan, come 1. Si no puedes de un solo esfuerzo bajar tanto, reduce a la mitad la porción. Este proceso toma tiempo, con lo cual te aconsejamos vayas bajando las porciones alimento por alimento, de esta forma no es tanto el estrés y tu cerebro no sentirá la presión.

  • No tengas alimentos “delictivos” en casa: si no tienes la tentación a mano, no la consumes. Solo los realmente crónicos son capaces de salir de casa especialmente a comprar alguna bolsa de papas fritas, dulces o helados. Si no tienes al alcance de la mano los alimentos que te hacen daño y no puedes dosificar, evita tenerlos en casa hasta que ya estés en capacidad de comer de vez en cuando 3 nueces o almendras, una cucharada de helado o media taza una vez cada 15 días.

  • Sustitución y “Chiqueos”: Si tienes debilidad por algunos alimentos dulces o muy grasosos, trata de reemplazarlos por la versión más saludable del mismo, sobre todo si los puedes haces tú en casa. Otra opción es la de preferir alimentos donde su información nutricional es natural y puedes pronunciar todos los ingredientes sin sentirte intimidada frente a un artefacto de destrucción masiva por la profusión de los ingredientes químicos que contiene.

  • Enfréntate a tus “Pequeños Demonios”: desde el momento en que conoces tus debilidades sabrás como enfrentarlas. Por ejemplo, si te gusta el dulce y todos los días pasas por la panadería de la esquina para comprar el que más te gusta, evita llevar dinero en el bolsillo, solo lleva lo justo para pagar tu pasaje o el café matutino. Por el contrario estimula tus otros sentidos, el de la vista a observar tu entorno y notar todas las curiosidades que te rodean, tu oído al preferir asistir a un sano espectáculo musical para gastarte el dinero de un buen número de dañinos pasteles, en el boleto de entrada, etc. El tema es distraer a tu pequeño demonio que te induce a consumir lo que no debes.

  • Muévete: consejo repetido en todas las dietas y especialistas para la pérdida de peso, pero como estamos analizando una cultura, esto es importante que lo tengas en cuenta. Las francesas y los franceses caminan, prefieren trasladarse a sus trabajos, universidades o lugares de recreo andando o en bicicleta, esto les ayuda a mantener el balance entre la alimentación y su peso. Pero alguno de nosotros vivimos en países donde el clima, las infraestructuras y las distancias no nos ayudan, por lo que te recomendamos estacionarte un par de cientos de metros más lejos de la entrada de tu oficina, subir las escaleras si no es tan alto el piso, caminar después de cenar, todo este tiempo a solas te ayudará a meditar y conocerte mejor y quemar calorías.

  • Nunca esperes a tener hambre: al evitar los ataques de hambre, podrás tomarte el tiempo para preparar alimentos saludables y ser más consciente a la hora de elegir los alimentos que vas a consumir. Ingiere dos meriendas al día, te recomendamos el yogurt como un supresor ideal del hambre. Le puedes añadir una cucharadita de miel, germen de trigo o frutas y preferible si puedes tómalo solo. Si no te gusta el yogurt puede reemplazarlo por una fruta, un café con leche descremada o cualquier cosa ligera y sana que te permita llegar a la hora de la comida sin fatiga extrema.

  • “En-cas” o en caso de: esto se aplica a momentos de emergencia fuera de casa. En caso de un ataque de hambre ¿qué debo hacer?. Llevar siempre en el bolso algo comestible saludable, como nueces, granolas con bajo contenido de azúcar, etc. La idea es que sea saludable, pero a la vez que te sacie.

  • Recompensas de Fin de Semana: como en todo plan alimenticio saludable, es recomendable y sano darle al cerebro u organismo el placer de algún alimento prohibido, en pequeñas cantidades y solo uno por fin de semana, así no se retrocederá en el esfuerzo. De esta forma evitamos que el cuerpo tome venganza al estancarse, o provocarnos más ansiedad por consumir ciertos productos. También se recomienda que cuando se va a una fiesta familiar o social no digas que estás a dieta, come lo que te provoque pero con control, un poquito de paté, de queso, pero sin pan, nadie lo notará y tú estarás respetando tu nuevo comportamiento alimenticio, sin sentir la presión y opiniones de propios y extraños que no comprenden.

  • El Síndrome de la Cremallera: como se le conoce en Francia al momento en que te puedes cerrar ese pantalón que ya no te quedaba, gracias a los kilos de más. Evita la obsesión con la báscula, trata de reemplazarla por su sensación al verte en el espejo y con tu ropa favorita puesta. Recuerda que hay días en que retienes más líquido que otros, haciendo poco confiables las cifras que las pesas nos comunican. Te recomendamos que elijas un pantalón de cuando estabas en tú peso ideal y te sentías bien y nómbralo el objetivo a alcanzar. De esta forma no estarás tan pendiente de tu peso sino de tus medidas, que son más confiables y saludables a largo plazo.

   
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Fanny Mora
La Liga de La Leche Perú
mora.fe@pucp.edu.pe


A veces me detengo en mi quehacer cotidiano como consultora acreditada por La Liga de La Leche Internacional que trabaja a diario con mamás que desean amamantar a sus bebés y me pregunto si mi experiencia me permite ser neutral frente a la importancia de la lactancia materna para el bebe, la madre y la familia.

Pero mi respuesta es sincera, clara y sin lugar a dudas, a medida que pasa el tiempo y mis conocimientos se acrecientan en torno a la lactancia materna, sigo convencida que la lactancia materna es el mejor medio para que una mamá pueda ofrecer a su bebe lo mejor ahora y siempre, no solo como alimento perfecto para su bebé, si no como medicina, es decir como defensa frente a posibles enfermedades y también como la mejor manera de dar amor y poder construir un vinculo afectivo entre la madre, el bebe y el padre.

Es bien difundida la idea de que la leche materna es el alimento perfecto para el bebé por proporcionarle todos los nutrientes necesarios que van desde una gama de aminoácidos, carbohidratos, lípidos, ácidos grasos esenciales, enzimas, vitaminas, minerales, etc.

Efectivamente, las evidencias científicas nos siguen demostrando que la leche materna es un tejido vivo y complejo en constante variación que se adecua a las necesidades del bebé y de su entorno.

Sujeto a la variación de la edad del bebé, el calostro tan escaso y específico en los primeros días es perfecto para el bebé recién nacido, proporcionándole todos los factores inmunológicos en su máxima concentración.

Por su parte, una vez instalada la leche materna, ésta mostrará variaciones en volumen y en concentración dependiendo de la edad del bebé (no es lo mismo lactar a un bebé de 10 días de nacido que dos años de edad o más), sin embargo y para maravilla de la ciencia, su calidad nutricional permanecerá intacta.

A diferentes horas del día, la lactancia materna durante la noche y madrugada es muy importante ya que la leche materna presenta mayores concentraciones de grasas (ácidos grasos esenciales) que permitirá el aumento adecuado del peso del bebe y un óptimo desarrollo del sistema nervioso central que está en pleno proceso de mielinización (1).

A la diversidad climática, como el excesivo calor en ciertas zonas desérticas o lugares tropicales donde una madre puede estar expuesta, el bebé no necesitará ningún líquido adicional, bastará la hidratación adecuada de la madre de tal modo que la leche materna contenga la cantidad de líquidos que el bebé necesite en ese contexto.

A la exposición de enfermedades (2) que está sujeto el bebé y la madre. Un bebé expuesto a una gripe u otra enfermedad encontrará en la leche materna los elementos inmunológicos necesarios para sobrellevar esta enfermedad, evitando el proceso o atenuándolo; del mismo modo que una madre enferma le dará a su bebé, a través de la leche materna, como un regalo los anticuerpos necesarios contra esa enfermedad.

A los avatares del estrés que pueden afectar a la madre. Me parece importante resaltar este punto en la medida que me permite hacer una recomendación. El estrés es un factor que puede afectar claramente a la lactancia materna especialmente en la disminución del volumen producido. Sin embargo, eso no significa que la madre deja de producir leche materna en su totalidad y de modo abrupto y entonces no le quedaría más que “abandonarse a su mala suerte”. Eso no es así. Más bien, me dedico a recomendar a la madre de tomar este momento como una señal útil para tomar las medidas necesarias y correctivas. Como por ejemplo, bajar el ritmo  descansar, amamantar con más frecuencia, no poner horarios ni medir las tomas, priorizar tareas, no llevar trabajo de la oficina a la casa, pedir permiso en el trabajo si fuera necesario, etc. Lo importante es entender que este es un momento delicado pero manejable por la madre, no es el fin de la lactancia, es un momento privilegiado para la madre en tanto le da información valiosa para corregir algunas prácticas.

Pero los últimos avances científicos demuestran también que la leche materna no es solamente un alimento específico para el bebé, siendo esto de por sí una maravilla de la naturaleza; si no que también la leche materna actúa como medicina como a mi me gusta llamarlo, en la medida que ofrece al bebé defensas contra enfermedades, evitándolas o atenuándolas de tal modo que el bebé se encuentra fortalecido y protegido frente al agente nocivo evitándoles además las consecuencias comunes de las enfermedades como fiebre, dolor, malestares, pérdida de peso, etc.

El eminente Dr. E. Stephen Buescher (3) ha venido desarrollando numerosos estudios cuyas conclusiones principales trataré de expresar diciendo que la leche materna contiene una diversidad de factores inmunológicos capaces de responder con precisión a la peculiaridad del agente patógeno en contacto con el organismo del bebé, desencadenado una serie de procesos que engloba, aísla y elimina el elemento patógeno de tal modo que éste no entre en contacto con las células sanas del cuerpo, evitando así la manifestación de los síntomas de la enfermedad. En otras palabras podríamos confirmar que la leche materna actúa como medicina, ya que protege, previene y atenúa enfermedades, en tanto protege al bebé de inminentes infecciones, ahorrándole el desgaste consecuente de la enfermedad y acortando el proceso de desarrollo de la enfermedad.

Curiosamente esta es una de las cualidades maravillosas que todas las mamás valoran de la lactancia y que ahora la ciencia puede constatar a base de evidencias científicas, otorgándole la razón a la “intuición de mamá”.

No puedo terminar este documento sin dedicar unas palabras a la maravillosa relación entre el bebé, la madre y el padre que la lactancia permite.

Es muy usual hablar del vinculo afectivo entre la madre y el bebé lactante, que le da al bebe la seguridad y estabilidad emocional necesarias para su desarrollo integral como persona.

Sin embargo, la presencia del padre en los intersticios de esta relación permite el cemento integrador y fortificador de una relación que abarca más allá de la dupla madre-bebé.

Un bebé tiene una madre y un padre y es tarea del padre en consonancia con la madre, elaborar su presencia desde el embarazo y sus primeros días.

La mujer moderna, aquella que nos toca vivir, necesita de una pareja que equilibre sus responsabilidades que traspasan el de ser dadora de alimento. La nutrición en sentido amplio necesita de amor, ternura, atención, contacto físico, escucha, comprensión, seguridad, etc. que la madre y el padre saben dar, y que la lactancia materna permite a la madre desarrollar de modo natural y felizmente además incluir al padre muy tempranamente.

En ese sentido, el padre no sólo colabora a establecer la lactancia materna de modo óptimo entre el bebé y la madre, si no además, el mismo construye el vínculo afectivo con su bebé diferente al vínculo afectivo del bebe con la madre, pero igual de importante.

Queda al padre explorar diversas formas de desarrollar su presencia armónica en este período tan bello y delicado de los primeros años del bebé. Sólo a manera de ejemplos podríamos mencionar actividades claves como el cargar al bebé, ocuparse del bebé mientras la mamá duerme para recuperar energías, pasearlo, cantarle, sacarle “el chanchito” o ayudarle a botar el gas, cambiarle de pañal, bañarlo, masajearlo, hacerlo dormir, etc.

De una u otra manera, podemos decir que la lactancia materna permite personas felices a su alrededor, bebés, mamás y papás. Permitiendo a todos enriquecer sus vidas y especialmente al bebé que en pleno proceso de formación y a través de la lactancia materna recibe lo mejor ahora y siempre.

(1) Mielina es la sustancia fundamental que recubre todo el sistema nervioso central y que permite la maduración del sistema, un proceso que dura aproximadamente 2 ó 3 años.

(2) Aquí es necesario hacer un alto, pues el HIV es una excepción que escapa a este esquema.

(3) Dr. E. Stephen Buescher - The Anti-Infective Characteristics of Human Milk, Part 1, Part 2 (February 2006).
www.lalecheleague.org/mp3/LLL_Podcast_AntiInfectiveCharacteristicsofHumanMilk.mp3
www.lalecheleague.org/mp3/LLL_Podcast_AntiInfectiveCharacteristicsofHumanMilkPt2.mp3

   
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Redacción Salud en Forma

El estrés es inevitable, pero a través de la dieta, hay formas de minimizar sus efectos en nuestra salud.  
Muchos de nosotros reconocemos que hay algunos alimentos que tienen un gran efecto en nuestro cerebro, en la productividad, estado de ánimo y energía mental. Por ejemplo ingerir mucho chocolate pueden arrastrarnos hacia algo dulce  e inhibir los efectos de la cafeína. Una sobredosis de “chips” salados, deshidrata el cuerpo y la mente, llevándote a sentir fatiga. Alimentos altos en grasa, aumentan los niveles de la hormona del estrés, manteniéndolo o incrementándolo, mientras sigas consumiendo este tipo de alimentos.

El problema es que son ese tipo de alimentos los que consumimos en los momentos menos indicados, ya que nos dan un aparente alivio de nuestras emociones y tensiones del día.

“The Food and Mood Project”, un grupo de investigación nutricional del Reino Unido,  identificó los “alimentos estresantes” y “alimentos de soporte”--- alimentos que agravan el nivel de estrés desde el interior y aquellos que por el contrario ayudan a bajar los niveles.

Los participantes del estudio reportaron que eliminando o bajando el consumo de “alimentos estresantes” como el azúcar, cafeína, alcohol y chocolate, notaban un impacto negativo en su salud mental. Por el contrario aumentando la ingesta de “alimentos de soporte” como agua, vegetales, frutas y pescados ricos en aceites omega 3 y 6, cerca del 90% de los encuestados reportó un aumento significativo en su salud mental, gracias a esos cambios dietéticos.

Los siguientes son algunos alimentos que te ayudarán a combatir el estrés, toma nota e inclúyelos en tu dieta justo cuando más estrés tienes en tu vida:

  1. EL PLATANO: como lo hemos indicado en otros números de Salud en Forma, el plátano o guineo puede ser el rey de las frutas. Este protagonismo se debe a sus múltiples beneficios para la salud, gracias a su riqueza en minerales y vitaminas. Pero en el caso que nos ocupa en este artículo, lo convierte en nuestro alimento N°1 para balancear el sistema nervioso y en consecuencia combatir estrés.

    Su valor nutricional incluye vitamina A en grandes cantidades, todas las vitaminas del complejo B y con un solo plátano obtienes 1/5 de todas tus necesidades diarias de vitamina C.

    Es toda una reserva de minerales (hierro, calcio, potasio, cobre y magnesio). Su dulzura no se debe a la azúcar refinada y, además de satisfacer el apetito, no daña al cuerpo de ninguna manera: es decir que no engorda. Además es un buen alimento para las úlceras y se digiere con facilidad. Una gran cantidad de los minerales se encuentra en la raspadura de las cáscaras. No tires la cáscara sin antes haber raspado con una cucharita su parte interna. No es muy dulce, pero le darás a tus células nerviosas los nutrientes que necesitan para estar en plena forma.

  2. ALMENDRA: a pesar de sus pequeñas dimensiones, la almendra contiene todos los nutrientes necesarios para vigorizar el sistema nervioso, las vitaminas del complejo B y minerales como el cobre, el hierro, el fósforo, el calcio y el potasio. Contiene una alta proteína y le dará energía durante un largo período de tiempo.

    Es preferible consumirla sin piel. Esta no proporciona ningún beneficio nutritivo y es difícil de digerir. Remoja las almendras en agua caliente unos minutos y la piel se caerá sola. De 5 a 10 almendras son suficientes para obtener todo su efecto regenerador. Por su alta potencia, es preferible espaciar su ingesta a no mas de tres veces por semana.

  3. CIRUELAS PASAS: son un alimento delicioso y nutritivo, dulce y más barato que cualquier golosina. Su alto contenido en hierro calcio, magnesio, fósforo, potasio, cobre, y vitaminas B1 y B6 las convierten en un aliado perfecto para combatir el estrés. Con una pequeña cantidad de pasas (5 cada día), obtendrás todos sus nutrientes. Conviene que bebas mucha agua después de comer pasas, u otra fruta deshidratada, para compensar la pérdida de agua que ellas consumen al digerirse, o que las pongas en remojo hasta que se hidraten, antes de comerlas. La gente que fuma debe saber que este mal habito incrementa las necesidades de hierro y otros transportadores de oxígeno, por lo cual mientras no cambie, come más ciruelas pasas.

  4. EL BROCOLI Y LA ESPINACA: la espinaca es rica en vitamina A y el brócoli en vitamina C y, al igual que todos los vegetales de hoja verde, tienen cantidades considerables de vitaminas del complejo B, potasio, calcio, magnesio, hierro y cobre.

    Modo de preparación: La espinaca se puede comer cruda en ensalada y el brócoli cocido con poca agua durante unos 10 minutos. Añádeles cualquier salsa de tu gusto, pues son una gran fuente de vitalidad y muy nutritivas para tu sistema nervioso.

  5. GERMEN DE TRIGO: como buen metabolizador de las azucares, es recomendable su consumo si eres amante del azúcar y el alcohol, ya que compenza las reservas de vitamina B. Además es una fuente importante de hierro, fósforo y vitamina E. Pero para lo que nos interesa hoy, que es el sistema nervioso, es un alimento de primera categoría, ya que tiene un alto contenido de magnesio, potasio y cobre.

  6. SEMILLAS DE GIRASOL: fuentes importantes de vitamina E y B, son como un “fast food” saludable,ya que en un puñadito de semillas mezcladas con pasas, las puedes llevar contigo y están listas para tomar cuando el hambre aprieta. Tu corazón y tu sistema nervioso te lo agradecerán.

  7. LECHE CALIENTE O YOGURT CON MIEL. Parecía que todo eran novedades. Pero hay cosas que ni la alta tecnología cambia. No hay mejor fórmula para dormir que un buen vaso de leche con miel, y esto se sabe desde hace siglos. El calcio de la leche es bueno para el sistema nervioso y el calor, para relajar el área estomacal. Es el estómago lo que primero se tensa cuando uno está nervioso. Además contiene potasio, fósforo y vitamina B12. En el caso del yogurt, que puede ser consumido por personas que no gustan de la leche, sus propiedades son las mismas, ya que contiene calcio que es el responsable de relajar el sistema nervioso, pero su combinación con la miel, le da el ingrediente del magnesio y todos sabemos que el calcio junto con el magnesio son excelentes relajantes naturales.

   
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Redacción Salud en Forma.

Una dieta que incluya cereal integral contribuye a controlar un peso saludable

Muchos de nosotros vivimos constantemente a dieta, en una lucha sin cuartel para lograr mantener o bajar de peso. Estos compromisos aumentan a final de año; justo antes de la boda o acontecimiento muy especial; antes de las vacaciones en tal o cual resort donde tengo que lucir mi mejor figura, etc.

Generalmente nos proponemos seguir alguna dieta “milagrosa”, asistir al gimnasio o salir a caminar o correr diariamente.

En lo que a la dieta se refiere, los expertos aconsejan que más que seguir una dieta estricta y prolongada, lo básico es aprender a comer, es decir, consumir un producto de cada grupo de alimentos en cada comida y eliminar la comida con altos índices de grasas, para que el cuerpo reciba los nutrientes necesarios sin caer en excesos.

No se trata solo de un asunto de imagen y estética. Diversos estudios científicos han demostrado que el sobrepeso aumenta el riesgo de enfermedades digestivas, cardiovasculares y diabetes.

Tomando en cuenta que el desayuno es la comida más importante del día, es muy recomendable comenzar el día con uno en el cual hemos incorporando alimentos que aporten los nutrientes y la energía necesaria para la jornada.

Uno de estos alimentos son los cereales integrales, que además de contener antioxidantes, vitaminas y minerales esenciales para la vida, son bajos en grasas y ricos en fibra, lo cual ayuda a aumentar la sensación de saciedad y a facilitar la digestión.

Existen reportes científicos que prueban que las personas que desayunan Cereal Integral se sienten satisfechas por un período de tiempo mayor, contribuyendo a disminuir las probabilidades de caer en tentación y comer algún bocadillo durante el día.

Estos estudios han concluido que las personas que comen Cereal Integral al desayuno, con el paso del tiempo son menos propensas a subir de peso e incluso pueden llegar a perder peso si consumen las porciones recomendadas de Cereal Integral.

Evidencias Científicas

El vínculo entre el consumo de Cereal Integral y el mantener un cuerpo y peso saludables ha sido objeto de estudio en grupos de diferentes edades y en ambos sexos.

Una investigación realizada durante 12 años a 75,000 enfermeras entre 38 y 53 años de edad, concluyó que las mujeres que comieron más Cereal Integral subían menos de peso al cabo del tiempo y tendían a tener un Índice de Masa Corporal menor.

Otro estudio realizado en un período de 8 años con 27,000 hombres, encontró que por cada 40g adicional de Cereal Integral que consumía cada uno al día, su aumento de peso  se reducía en 0,49kg. (en qué período de tiempo?)

Una investigación realizada en el 2004 demostró que los hombres y mujeres adultos que consumían las tres porciones de Cereal Integral recomendadas al día, tuvieron una importante reducción del Índice de Masa Corporal y baja tasa de sobrepeso, en comparación con aquellos que no consumían Cereal Integral.

Por último, un estudio en adolescentes encontró que aquellos que consumían más de una porción al día de Cereal Integral, tenían menos Índice de Masa Corporal que aquellos que consumían menos de ½ porción.

El Cereal Integral aporta beneficios y nutrientes para el sistema intestinal, facilitando la digestión y retardando la liberación de azúcar a la sangre. Según los expertos, la diabetes de tipo II se contrae cuando el organismo se sobrecarga de azúcar y de grasa.

Los componentes presentes en el Salvado o cascarilla del Cereal Integral, producen una sensación de saciedad que contribuye a regular el peso corporal y a combatir la obesidad.

   
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