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Según un estudio publicado en el “Journal of the American Medical Associtation”, con relación a los efectos de una dieta alta en carnes rojas, grasa y azúcares podía beneficiar la aparición o recaída de los pacientes propensos a padecer cáncer, sobre todo de colon, uno de los más mortales que existe.
En el estudio participaron 1,009 personas que habían sido tratadas de cáncer de colon en su etapa 3, tanto con quimioterapia, como con cirugía y se pudo comprobar que aquellos pacientes que habían mantenido una mala alimentación, consumiendo carnes rojas, tenía 3.3 más veces de volver a padecer cáncer y fallecer, que aquellos que habían seguido una dieta rigurosa y saludable. |
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“Si estoy deprimida me como un dulce, chocolate o cualquier comida alta en carbohidratos refinados”. Por qué ocurre esto, por el falso nivel de bienestar que siente el organismo luego de consumir este tipo de alimentos y a la hora del bajón el sentimiento es muy desagradable, sumando culpabilidad, depresión, ansiedad, etc. lo que nos lleva a entrar en el circulo vicioso de volver a consumir lo que nos hace “sentir bien”, convirtiéndose en una montaña rusa emocional por mucho tiempo, hasta que se rompa el ciclo.
¿Cómo se rompe el ciclo?, eligiendo sabiamente los alimentos, sobre todo carbohidratos complejos que nutren el cuerpo con azúcar que se digiere de a poco, manteniendo los niveles saludables, sin provocar las hambrunas, ni la montaña rusa. Si el cuerpo no tiene qué digerir, se baja enseguida, en cambio si aparte del azúcar tiene minerales y vitaminas que procesar para alimentar la sangre y el cuerpo, entonces se toma más tiempo para bajar. Dándote oportunidad a esperar a la siguiente ingesta de alimento, sin ansiedad.
Las mejores opciones son: carbohidratos integrales y ricos en fibras como arroz, pasta, pan, además de frutas y vegetales, otras fuentes de fibras que ayudan a mantener los niveles saludables de azúcar en el cuerpo.
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“Si estoy deprimida me como un dulce, chocolate o cualquier comida alta en carbohidratos refinados”. Por qué ocurre esto, por el falso nivel de bienestar que siente el organismo luego de consumir este tipo de alimentos y a la hora del bajón el sentimiento es muy desagradable, sumando culpabilidad, depresión, ansiedad, etc. lo que nos lleva a entrar en el circulo vicioso de volver a consumir lo que nos hace “sentir bien”, convirtiéndose en una montaña rusa emocional por mucho tiempo, hasta que se rompa el ciclo.
¿Cómo se rompe el ciclo?, eligiendo sabiamente los alimentos, sobre todo carbohidratos complejos que nutren el cuerpo con azúcar que se digiere de a poco, manteniendo los niveles saludables, sin provocar las hambrunas, ni la montaña rusa. Si el cuerpo no tiene qué digerir, se baja enseguida, en cambio si aparte del azúcar tiene minerales y vitaminas que procesar para alimentar la sangre y el cuerpo, entonces se toma más tiempo para bajar. Dándote oportunidad a esperar a la siguiente ingesta de alimento, sin ansiedad.
Las mejores opciones son: carbohidratos integrales y ricos en fibras como arroz, pasta, pan, además de frutas y vegetales, otras fuentes de fibras que ayudan a mantener los niveles saludables de azúcar en el cuerpo. |
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